Mi lugar de vida
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Yo vivo en una comarca montañosa completamente solo, me alimento de algunas cabras que pastoreo. Mi única compañía es mi fiel mulo Aritmétides, quien, al igual qu
e yo no tiene testículos (el cómo los perdí es explicado en mi prédica anterior), lo que nos produce una conexión que va mas allá de pedirle a él sus servicios de transporte.
ué de ese nombre), el cual queda a unas 3 horas a paso de Aritmétides. Lógicamente si tuviera un caballo mas rápido o un auto me demoraría menos.En el ciber café hay 3 computadores con Windonws 95 que utilizo para llegar hasta ustedes y comunicarme con Poncio, quien se encarga de administrar mis bienes que poseo en Lima.
Estos bienes tienen inspiración espiritual y su origen es bellísimo y sincero.
Les cuento:
- Cuando encontré a Poncio vagando por las calles no era mas que un futuro malhechor, un lastre para nuestra especie. Con decirles que su profesión era robar las limosnas de ciegos y abuelitas. Con el tiempo logré canalizar su codicia, de tal forma que le quité sus ganancias mal habidas y les di un uso correcto. Mejoré mi vestimenta (que estaba bastante deteriorada por la ceborrea que tuve) y le di alimento, entre otras cosas.
Sin embargo su liberación del mal humano común, sigue siendo lo que mas me enorgullece.
Poncio, al igual que yo, debía ser despojado de algún órgano, esto es, para nivelarse espiritualmente conmigo. En esa ocasión, pensé que era mejor darle un buen uso a ese órgano extirpado, así no se perdería como mis testículos.
Como mi bondad y genialidad es infinita, me di cuenta de que muchas personas necesitaban riñones con urgencia. Como no sé mucho de medicina, y más aún, un riñón como los de Poncio tiene un alto valor sentimental y monetario, decidí contactarme con un médico colombiano residente en Lima (que supe después que era prófugo, no sé bien los motivos) para que le extirpara uno de sus riñones (para lograr mi imagen y semejanza). El tipo hizo su aporte en dólares (por respeto a ustedes no daré la cifra), lo cual me permitió comprarme una casa y además un buen vehículo que he utilizado para recorrer las ciudades. Por supuesto que busqué uno cómodo, que tuviera aire acondicionado y cierre centralizado de puertas. Quizás lo único lamentable es que el riñón de Poncio no fue compatible con ningún donante, pero el hecho concreto es que el niño (que hoy es un adolescente que se ha desarrollado bastante bien) está a un nivel superior que la gente común y realiza grandes negocios que permiten el mantenimiento de nuestro culto a la esencia del ser humano.
Hemos logrado grandes avances. Con gente de la cárcel hemos logrado establecer acuerdos muy interesantes (ideados por el brillante Poncio), en los cuáles les ayudamos a montar negocios de carpintería para su rehabilitación. Los materiales los compramos vendiendo unas extrañas maletas que los mismos presos nos entregan, extrañas por el color, el contenido es algo que circula bastante. Con esto, nos llevamos parte de las utilidades, que nos han permitido comprar animales a indígenas de la selva amazónica, los cuáles hemos logrado vender en otros países de sud américa, llevando hacia allá una moda que nos ha permitido conocer más acólitos.
¿Que hago hoy en la montaña? Lo contaré en otra ocasión. Basta de hablar de mi vida, por unos días comentaré los hechos del mundo y contaré exactamente como encontrar el camino de la verdad.

